En este libro Paulo Freire muestra uno de sus mejores momentos de producción, discutiendo con claridad política, radicalismo y buen gusto lo concreto de "ser maestro". Problemas relevantes de lo cotidiano de la maestra: disciplina, relación entre teoría y práctica, una nueva comprensión de lo que es enseñar y aprender, el artificio ideológico de la denominación tía-maestra, son discutidos en el marco del gusto por una escuela democrática y del compromiso con la transformación social.
Las cartas son un desafío para "pensar la práctica" y un testimonio de que esto es posible y necesario. Educadores e investigadores encontrarán, en la lectura de este libro, una invitación para que se vuelvan productores de comprensión de las palabras del autor. Es, además, un bien cuidado ejemplo del uso de la dialéctica en la producción escrita.
El desaprendisage planteado por freire nos dice que tenemos que eliminar toda certeza que nos planteemos puesto que la educación como el conocimiento esta ligado al crecimiento socio-político de un entorno que crece con todas sus aristas y lo que hoy es valido como negro mañana ya no lo sera, el dudar y estar guiando las dudas en encaminarle a una investigación diaria que le permite al estudiante crear procesos y eliminar certezas, por ende el educador se convertirá parte del proceso y se vnculará haciendo sus propios análisis al procesos.
No todos los alumnos proceden igual, pero no todos los contextos son iguales, los análisis que se plantean para una transformación de individuo no es el de uniformar, sino el de ir por el camino de la pruralidad que permite tener multiplicidad de visiones, esas visones que dejan en desde de la polarización bipolar del pensamiento maniqueista y manipulado por los juegos de poderes que se encuentran en los mismos entornos educativos especialmente en el colegio.