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martes, 7 de abril de 2009

COMUNICACIÓN Y PARTICIPACIÓN, LA CLAVE DE LA INCLUSIÓN

Citas varias:

Para Jesús Martín Barbero la comunicación y la participación son procesos comunicativos que funcionan como estrategias de desarrollo y transformación en la sociedad; posibilita nuevas formas de hacer comunicación y adquirir una nueva sensibilidad hacia la pluralidad.

Según Rosa María Alfaro la participación no es valiosa por sí misma sino cuando crea ciudadanía y aporta a una reconstrucción de la democracia con equidad.

La facultad de Ciencias de la Comunicación de Uniminuto y Betty Martínez definen la comunicación participativa como un campo que privilegia la investigación a través de la participación son elementos esenciales del desarrollo humano en el que se construyen procesos sociales, políticos, económicos, culturales y religiosos que intervienen a nivel individual y colectivo.

Antonio Roveda Director del Programa de Comunicación de La Universidad Javeriana considera que la comunicación participativa debería ser un vehículo de difusión, expresión y activación de la participación social, cultural, ambiental, económica, política de las comunidades, además que es una herramienta con la cual todos podemos acceder a la democracia.

El Estado contempla la Ley 134 de 1994 donde claramente especifica y desarrolla los siete mecanismos de Participación Política Ciudadana: el Voto, el Plebiscito, el Referendo, la Consulta Popular, el Cabildo Abierto, la Iniciativa Legislativa y la Revocatoria de Mandato.

viernes, 20 de febrero de 2009

CALUMNIAS A UN PAÍS DE ENSUEÑO “NUDO”

Por: Alex Díaz

Me fui maldiciendo mi cobardía frente a esos policías. Me fui maldiciéndolos a ellos. Me fui maldiciendo al mundo entero y su soledad, pero mis maldiciones fueron interrumpidas por otra visión: un grupo grande de mujeres y niños indígenas caminando hacia quien sabe dónde, con sus coloridos vestidos muy sucios, y recipientes en los que pedían dinero. Niños y niñas de todas las edades, y esas mujeres solas, hablando entre ellas casi alegremente, como tratando de hacer llevadero el desplazamiento. Y yo miraba al rededor, y parecía que sólo yo las veía. No pude continuar por un momento con mi viaje. El pedal no daba, no quería dar. Observé al grupo, y hubiese podido pensar cualquier cosa para sentirme tranquilo, para no sentirme culpable, cómplice de lo que veía. Al fin y al cabo muchos se visten sucio, y salen a la calle con un vaso y pasan por desplazados sin serlo. Si, hubiese podido pensar eso si no les hubiese visto los pies, descalzos, destrozados, incluso a los niños. Sucios y cuarteados de tanto caminar. No podía negar los fantasmas que allí se me aparecían. Pero tampoco supe que hacer. Darles algo del poco dinero que llevaba? Y que comieran algo que no les iba a alcanzar para todos? Y que siguieran caminando, destrozando sus pies, y con eso yo me iba a sentir tranquilo, menos culpable? Iba a lavar mi conciencia, mis ojos y mi mi mente con la mísera caridad? Ah, la impotencia!
Me fui de nuevo, de nuevo maldiciéndome. Grité las groserías que nunca digo, pues soy del pensar que esas palabras hay que economizarlas, para que no pierdan su fuerza en el momento en que realmente se necesitan. Pero ni las groserías que nunca uso, y que me podrían desahogar un poco, tuvieron la fuerza suficiente para poderme calmar, así como yo no tuve la fuerza suficiente para hacer algo.
Y sigo el camino. Y veo a dos hombres de edad, sucios, metiendo pegante en su cambuche. Dos hombres que veo todos los días en mi bicicleta. Personas que se viven moviendo porque los sacan de un lado y de otro. Personas que por una razón desconocida para mi, no merecen una oportunidad, no hay quien se la dé. No son desperdicio humano, son humanos desperdiciados. Pero la costumbre había segado mis ojos, y los de todos los demás que habían allí. Pero ellos no eran invisibles. Eran parte del paisaje, lo que no se si es peor. Creo que la gente allí ya no se podría imaginar la calle sin ellos. Hasta me dio la impresión de que si alguien los hubiera querido sacar de allí, hubieran protestado.
Y vi a los cristianos de la iglesia que está al lado de estos desgraciados seres, vi ese espejo de mi hace un tiempo. Vi a los cristianos, a los que una vez pertenecí, y veo que no los ven. Porque ellos, al que no cree lo que ellos, lo ven en el infierno, y si ese no parece merecer ir allí, entonces no lo ven. Y mi dolor ahí, el duende que me desgarra, que me desangra por dentro. Que intenta salir y hacerme cantar rompiéndome la garganta. Y yo sólo. Y culpable. Y les pido perdón. A los dueños de los bicitáxis. Al grupo de indígenas desplazados. A los hombres del pegante y el cambuche.
A la gente que está al filo, que no puede vivir, porque se les va todo tratando de sobrevivir. Y un amigo me dice mamerto. Y otro amigo me dice que este país es uno de los que más libertad tiene.

viernes, 16 de enero de 2009

Cartas para quien pretende enseñar

Por: Camilo Acosta
Cartas para quien pretende enseñar, es un libro escrito por el profesor brasilero Paulo Freire, él nació el 19 de septiembre de 1921. Freire conoció la pobreza y el hambre durante la Gran Depresión de 1929, una experiencia que formaría sus preocupaciones por los pobres y que le ayudaría a construir su perspectiva educativa, una de sus entregas que referimos aquí la recomendamos por lo seiguiente. 

En este libro Paulo Freire muestra uno de sus mejores momentos de producción, discutiendo con claridad política, radicalismo y buen gusto lo concreto de "ser maestro".  Problemas relevantes de lo cotidiano de la maestra: disciplina, relación entre teoría y práctica, una nueva comprensión de lo que es enseñar y aprender, el artificio ideológico de la denominación tía-maestra, son discutidos en el marco del gusto por una escuela democrática y del compromiso con la transformación social.

Las cartas son un desafío para "pensar la práctica" y un testimonio de que esto es posible y necesario. Educadores e investigadores encontrarán, en la lectura de este libro, una invitación para que se vuelvan productores de comprensión de las palabras del autor. Es, además, un bien cuidado ejemplo del uso de la dialéctica en la producción escrita.
Hoy la educación es pensada desde los saberes pre-establecidos por formatos de ministerios y secretarias en toda latinoameriaca, pero la pregunta constante es ¿de donde provienen estos tipos de educación?, la respuesta es clara y puntual de copias en espacios que fueron pensados desde sus entornos y que por tal motivo fueron exitosos, pero al descontextualizarlos no se producirían los mismos resultados.
Freire plantea que no contextualicemos los procesos, sino que tengamos claridad evaluativa de los que hacemos, pensar en evaluaranos es pensar en corregirnos, donde radica una verdadera evaluación, en la vivencialidad de los entornos, lo que permite darnos la entrada a un desaprensisage que es importante para aprender cada dia en un contexto diferente.

El desaprendisage planteado por freire nos dice que tenemos que eliminar toda certeza que nos planteemos puesto que la educación como el conocimiento esta ligado al crecimiento socio-político de un entorno que crece con todas sus aristas y lo que hoy es valido como negro mañana ya no lo sera, el dudar y estar guiando las dudas en encaminarle a una investigación diaria que le permite al estudiante crear procesos y eliminar certezas, por ende el educador se convertirá parte del proceso y se vnculará haciendo sus propios análisis al procesos.

No todos los alumnos proceden igual, pero no todos los contextos son iguales, los análisis que se plantean para una transformación de individuo no es el de uniformar, sino el de ir por el camino de la pruralidad que permite tener multiplicidad de visiones, esas visones que dejan en desde de la polarización bipolar del pensamiento maniqueista y manipulado por los juegos de poderes que se encuentran en los mismos entornos educativos especialmente en el colegio.